jueves, noviembre 04, 2010

Para mi o Para Ti

Cada día es un nuevo desafío, desde que nos levantamos en la mañana enfrentamos con vigor el regalo hermoso de la vida, agradeciendo la salud que se nos brinda y el amor que nos rodea, debemos estar conscientes que todo en la vida cambia y nada se mantiene en un solo estado, como la naturaleza que nos rodea, observamos al árbol crecer, al día nacer con los primeros rayos cálidos de luz y descansar en una hermosa y enorme luna por las noches, vemos a la rosa abrir sus pétalos hasta convertirse en la definición misma de la belleza, esta energía de la que nos nutrimos durante el pasar de nuestras etapas nos dan la confianza de que Dios se encuentra en todas y cada uno de los pasos de nuestra vida. Hoy nace una nueva etapa y como todas tendrá momentos especiales, diferentes a la que deja atrás, solo se debe enfrentar con la tranquilidad de que siempre estará acompañada por una fuerza superior que envuelve todas y cada una de las cosas. Nuestra pequeña capacidad de control sobre los acontecimientos que nos rodean, nos hace reflexionar que la vida es como el mar, nunca se sabe con certeza lo que la marea podría traer, razón por la cual debemos entregarnos a ella sin miedos, solo con el optimismo de que siempre tendremos nuevas metas que alcanzar, por el espíritu indomable del ser humano que jamás pierde la fuerza de emprender nuevos retos, solo nos queda dejar huella en nuestro paso por la tierra, entregando amor al prójimo y abriendo nuestros corazones, lo que permitirá prevalecer para siempre en el recuerdo de quienes nos aman, por que el amor es como la llama interminable de la vida misma, como el mismo amor de un padre ha un hijo infinito, somos seres de luz interminables y eternos y todo este dolor que podamos experimentar en nuestras vidas es tan solo una ilusión.